El mosaico, del horno de Pablo Romero, tiene el grave inconveniente de que se ha adosado a una altura tal que es muy difícil su lectura, hecho propiciado por la dificultad para encontrar un espacio libre más abajo, aunque también se podría haber ubicado en el lateral norte del edificio, frente al Mercado de la Merced, que aunque no es un lugar tan principal, sí hubiese sido más efectivo para enviar el mensaje del mural, que es de lo que se trata.
El mosaico incluye un triple mensaje, ya que además del texto histórico alusivo a la Archicofradía de la Sangre y su relación con el convento mercedario, se acompaña de la heráldica de la corporación y de una estampa añeja de la antigua edificación, que tantas veces sirvió de fondo a innumerables fotografías cofrades de los años veinte.
Como todos los trabajos de Pablo Romero, este mosaico de 105 x 75 cm es una pieza excepcional, que por desgracia pasa desapercibida.
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