sábado, 23 de julio de 2016

3.423.- Descripción del zócalo y fuente principal del patio del Palacio del Obispo.

Por Jose Manuel Leiva Aldea y Jose Manuel Leiva Pérez.
Fotografías. Archivo personal.
Agradecimientos. Al Obispado de Málaga y a Ars Málaga por las facilidades prestadas.





El Palacio del Obispo de Málaga, sito en la plaza del mismo nombre, también conocido como Palacio Episcopal, es un conjunto de edificios delimitados por una manzana entre las calles Molina Lario, Santa María, Fresca, Salinas y la propia plaza del Obispo.  Actualmente es sede del Museo Ars Málaga, dependiente del propio Obispado, y asimismo dispone de oficinas y residencia sacerdotal. 



                                  Fachada principal del Palacio del Obispo de Málaga.




                                            Perímetro del Palacio del Obispo.



                                                        Ubicación del zócalo cerámico 

El Palacio cuenta con un patio y jardines privados, parte de él visitable desde el propio museo, y también visible desde un ventanal que se proyecta hacia calle Salinas. Supone una obra maestra local en la decoración en azulejos vidriados, cuyo estilo nos rememora inmediatamente los zócalos de los conventos de la Encarnación y Santa Catalina, en la localidad sevillana de Osuna, por lo que podemos atribuirlos a un mismo taller sevillano, y datarlo inicialmente en el último tercio del siglo XVIII, coincidiendo con el prelado José  Franquis Lasso de la Vega (1756-1776), o su sucesor, Juan Molina Larios (1776-1783), siendo las obras dirigidas por José Martín de Aldehuela.



                                  Panorámica actual del Patio del Palacio del Obispo.



El patio, actualmente despejado de interferencias mobiliarias o vegetales, cobija unos 50 metros cuadrados de arte musivario, a partir de piezas cuadradas de 12,5 cm,  en una disposición de letra C  mayúscula invertida, con lados cortos en la zona occidental de 3,75 m, fondos sur y norte de 3,58 m, y lado este de 16,60 m, todo ello matizado por puertas y ventanales varios.


                            Antiguo aspecto del patio, con mobiliario vario que dificultaba su visión.



El zócalo del palacio sorprende a primera vista por representar escenas no religiosas en un contexto sacro, por lo que refiere a un espacio de descanso y asueto, sirviendo como frontera entre las antiguas partes administrativa y residencial, todo ello matizado por el sonido del agua de la fuente o la contundencia de las campanas de la Catedral. No obstante, la doble arcada y ventanal principal del patio, genera un espacio para la ubicación de una heráldica del episcopal, escoltada por 2 ángeles que portan atributos alusivos (cruz y báculo) que nos invita a no olvidar el lugar donde nos hallamos.



                                  Heráldica episcopal sobre la arcada principal del Patio.


En la azulejería del zócalo podemos encontrar 2 presentaciones bien distintas.

En primer lugar, contamos con una docena de paneles, alusivos a distintas escenas sin un discurso argumental estructurado.

Así, en la parte sur, la que da al ventanal de calle Salinas, tenemos 4 escenas, que denominados:

1.- Músicos, 2.- Sirvientes, 3.- Soldado a caballo y 4.- Pareja con abanico y capa, para un total de 11 personajes, uno de ellos a caballo.     


                                             Panel 1.- Músicos con tamboril y gaita.



                                                           Panel 2.- Sirvientes.



                                                       Panel 3.- Soldado a caballo.


                                                 Panel 4.- Pareja con abanico y capa.


En el lado este, el más amplio, contemplamos 6 escenas, que de sur a norte denominamos: 5.- Músico y bailarina, 6.- Soldado a caballo y 2 con arma al hombro, 7.- Pareja cortesana, 8.- Mujeres con abanicos y hombre con niña, 9.- Audiencia Real a 2 mujeres, y 10.- 3 músicos.



                                                      Panel 5.- Músico y bailarina.




                                       Panel 6.- Soldado a caballo y 2 con arma al hombro, 


                                                         Panel 7.- Pareja cortesana,




                                          Panel 8.- Mujeres con abanicos y hombre con niña




                                                          Panel 9.- Audiencia Real a 2 mujeres 




                                                        Panel 10.- 3 músicos.



Finalmente, en el lado norte encontramos 2 paneles más, que denominamos: 11.- Escena cortesana, y 12.- Personajes mitológicos junto mozos con cabalgaduras.



                                                        Panel 11.- Escena cortesana, 






                        Panel 12.- Personajes mitológicos junto mozos con cabalgaduras.

A toda esta nómina de actores hay que unirle dos mujeres que portan flores (una con un cesto y otra en las manos), casi escondidas en la arcada bajo la heráldica.




Todo este elenco de personajes suma un total de 38 personajes y 4 caballos.

Además de este teatro escenográfico, hay que destacar cómo bajo los ventanales del lado este, así como en el asiento que protege el ventanal de calle Fresca existe una composición en base a olambrillas, aproximadamente en número de 185, en disposición modular de 15x13, algunas colocadas erróneamente al revés, que contemplan una temática variada, ninguna repetida, similares a las que se disponen en la solería de la planta alta del Palacio, con un trazado ingenuo, atisbándose el trabajo de taller de varios operarios, en un discurso que contempla perfiles de mujeres, rostros, soles, frutas, cestos, escenas de caza, labriegos, paisajes, pájaros, toros,  etc. y que nos invitan a observar los múltiples detalles de las mismas y a buscar similitudes y diferencias entre ellas.






Asimismo, hay que referir que en la solería del patio no existen actualmente olambrillas. Todas ellas responden a un mismo modelo de círculo enmarcado en el cuadrado del azulejo a partir de una decoración blanca sobre fondo azul marino en cada uno de los vértices, junto a un reborde dorado que enmarca a la escena o el personaje. La inmensa totalidad, incluidas las de primeros planes presentan algún apunte vegetal o paisajístico.





La fusión entre los paneles de escenas y los 3 murales de olambrillas indican la superposición de los primeros sobre las segundas y cómo algunas piezas han sido recortadas para la óptima colocación de los paneles de escenas. Este hecho daría pie a varias teorías sobre la relación entre ambas temáticas vidriadas, ya que quizá ésta fuera la concepción original del exorno del patio, o bien la fusión actual es fruto de una coyuntura posterior. Por su parte, se aprecia similitud entre algunos personajes de los frisos de las escenas y los protagonistas de algunas de las olambrillas, por lo que podrían atribuirse a un mismo taller, y por tanto podrían relacionarse olambrillas y paneles de escenas en un mismo periodo de tiempo, aunque las olambrillas están más deterioradas, con los colores más apagados y presentan un mayor craquelado, por lo que a primera vista parecen más antiguas.





El zócalo vidriado malagueño, a diferencia de los astigitanos, sólo se centra en los personajes y  no incluye elementos vegetales, como árboles o paisajes difuminados en azul cobalto, aunque el trabajo de los fondos se especializa en rocalla y decoración a candelieri, así como mascarones, perfiles femeninos, grutescos y ángeles o querubines (alados o no) que centran y hasta encorsetan los personajes de algunos de los paneles.





Cada panel viene enmarcado por una gruesa línea azul marino que determina un doble friso, superior e inferior. En estos espacios se distinguen una serie de escenas independientes de las principales que acompañan, y que van variando por el discurrir de los paneles, con gran movimiento en acciones cacería o tauromaquia. En otros casos, los frisos son más decorativos, donde la rocalla deja entrever algunos ángeles en actitud estática.








Con respecto a la autoría de los paneles, y aparte de la datación a algún horno trianero del siglo XVIII, hay que mencionar que en los paneles numerados como 2  (Escena Cortesana)  y como 4 (Audiencia Real) aparece grabada la firma de Fabrica de Hijo de José Mensaque Vera, hoy Antonio Vadillo Plata, Sevilla. Dibujo de José Recio, ejecutado por Eloy Recio. Año 1946






                                           Firmas en el zócalo del Palacio del Obispo.


Este dato nos permite afirmar cómo estos 2 de los paneles son de moderna factura, en los lógicos trabajos de restauración tras la azarosa década de los años 30 del siglo pasado, acudiéndose, quizá para recuperar la azulejería perdida a un prestigioso horno que había trabajado por aquel entonces en la restauración de la parroquia de San Pedro de Málaga, con la realización del magnífico mural  del Cristo de la Expiración y la Virgen de los Dolores, también con la doble firma, de padre e hijo, de José y Eloy Recio. Estas 2 reposiciones, se adaptan al estilo y la temática de los antiguos, y hay que suponer que se basan los dibujos originales, aunque una observación más detallada ratifica un pintor distinto, así como unos colores y unas técnicas diferentes, ya que los separan casi 2 siglos, aunque el resultado es más que aceptable.


                             Firma en el retablo cerámico de la Expiración en San Pedro.


Un tercer autor de algunas de las piezas es el ceramista malagueño Pablo Romero Boldt, que nos confirma que en la década de los años 90 del siglo pasado realizó un número indeterminado de azulejos sueltos para recolocar en los espacios del zócalo con piezas pérdidas o rotas e imposibles de restaurar. Todas estas unidades vienen marcadas por un pequeño punto en color naranja, como testigo de ser una aportación posterior, y de nuevo estamos ante un gran trabajo ya que estas aportaciones se funden a la perfección en el conjunto original, en un trabajo que fue dirigido por la restaurado Estrella Arcos y que supuso el saneamiento de todo el lienzo de pared y la utilización de técnicas y materiales modernos que evitasen el deterioro, especialmente por la humedad.


                Modelo de azulejo con punto naranja, que indica la autoría de Pablo Romero.


Sin duda, el zócalo cerámico del Palacio del Obispo es visita obligada, una vez que se entra en el Museo Ars Málaga, actualmente con la exposición extraordinaria con motivo del Año de la Misericordia, para recrearnos en todos los detalles y el colorido de estos personajes, en una galería de hombres y mujeres de distintas clases sociales, con sus vestimentas, tocados, calzado, accesorios, instrumentos musicales, armas, vajilla, etc. e incluso una niña que mira sonriente a su padre.









 Otros actores nos observan de manera intrigante, y protegen su anonimato con la capa y el sombrero o las mujeres con el abanico, haciéndonos reflexionar sobre el sentido primigenio de este encargo de unos religiosos que querían disfrutar de escenas mundanas en su ámbito privado, aunque con alusiones cultas a la mitología como la de la Diosa Atenea junto a los mozos que preparan su cabalgadura.





 

Por otro lado, en un plano inferior se ubica la fuente principal del patio, que recurre de nuevo a las olambrillas para recubrir el doble perímetro de un octógono a 2 niveles, y en cuyo interior nadan de manera vidriada peces, animales oníricos y dioses mitológicos. Sin duda una pieza maestra, afectada en cierta medida por encontrarse a la intemperie y estar actualmente con agua en movimiento, como toda fuente que se precie. Así, se observa la aparición de bizcocho, o sea, de zonas descarnadas de esmalte que avisan del progresivo deterioro de la misma.


                                                    Aspecto actual de la fuente






   
                                         
                                                Antiguo aspecto de la fuente seca

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