domingo, 4 de septiembre de 2016

3.443.- Santísimo Cristo de Ánimas de Ciegos. Plaza de San Ignacio, Málaga.

DEL LIBRO "JESÚS DE NAZARET EN LOS RETABLOS CERÁMICOS DE MÁLAGA"

El Crucificado de Ánimas de Ciegos vuelve a ser modelo de otro lienzo en azulejos, en esta ocasión conmemorando los 75 años desde su primera salida procesional.  Romero recrea aires añejos del primer tercio del siglo pasado en una obra sin paragón para la ciudad de Málaga. El sábado 6 de noviembre de 2010, Isidro Rubiales, párroco de San Juan, bendijo en la plaza de San Ignacio este mural de 1,05 x 1,65 m, ante la presencia del entonces Concejal de Urbanismo, Manuel Díaz, además de muchos cofrades.  El espacio elegido se justificaba por el hecho de que el anexo templo del Sagrado Corazón fue el punto de partida de la primera procesión de este Cristo en la difícil Semana Santa de 1935.  




En un principio se tenía prevista la bendición del cuadro para la noche del mismo día, coincidiendo con la procesión extraordinaria por la efemérides, pero el aparatoso andamiaje de las obras del Museo Thyssen impidieron que el trono se acercara hasta dicho lugar, un lienzo de pared ciertamente privilegiado, justo encima del nomenclátor de la plaza, la típica composición malagueña en letras verde ágata.





El azulejo se encuentra montado sobre un bastidor metálico de sencillos adornos en rejería, y carece de iluminación artificial por la falta de espacio. Ello no es óbice para una buena visión y mejor lectura de la leyenda, siendo toda una sorpresa para lugareños y turistas que transitan por esta recoleta plazuela. Los pinceles logran captar la esencia de una procesión del primer tercio del siglo anterior, recreando una escena a partir de fotografías antiguas que hubo que reinterpretar. Para ello, se cubrió el rostro de los personajes, los cuales parecen posar ante el fotógrafo. A ello se le añade  la dificultad propia de la perspectiva de la calle Compañía, con la transformación del lienzo de muro existente, difuminándose, además, unos rótulos publicitarios.



 Los únicos semblantes reconocibles son los de los hombres de trono, que descansan apoyados en los varales de madera tras la dificultad de la primera maniobra, mientras delante de la campana  un nazareno observa tras su capirote y otros penitentes parecen hablar con los portadores asalariados, generándose un magistral pliegue de las capas, junto a los conos que distorsionan la Cruz de San Juan. Los azulejos en tonos sepias presentan cuatro puntos de color en las esquinas, donde figuran los escudos de la ciudad, el de la cofradía y heráldicas de las llagas y de la Cruz de San Juan. Además, en la parte superior aparece una cartela con el anagrama JHS, justo sobre el INRI del madero;  y en la inferior queda grabada la leyenda alusiva a la primera procesión, entonces en Jueves Santo.  






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