Este peculiar e histórico Miércoles Santo de 2021 ha sido el elegido para la bendición de un nuevo retablo cerámico del Crucificado de la Sangre, justo en la plazuela homónima, a las puertas del Museo del Vidrio y la parroquia de San Felipe. Este viene a sustituir a una pieza menor que ha sido retirada por la archicofradía para su colocación en la casa hermandad.
El nuevo mural se trata de una pieza monumental de 11 x 15 azulejos, enmarcado en bastidor metálico y acompañado asimismo de tejaroz y dos faroles de forja. Las tejas en colores verdes y blancos aluden a la cubierta de la parroquia vecina, sede canónica de esta corporación. Además, se ha cuidado la elección de los faroles, acompañado de angelotes, que aportan al conjunto un sabor añejo.
En el mosaico se combinan diversas técnicas cerámicas, siendo obra del buen amigo Daniel García Romero, que fusiona la cuerda seca en la cenefa decorativa y el fondo negro adamascado, con el azulejo plano pintado de las estampas de los templos donde la corporación ha tenido sede (la desaparecida iglesia de la Merced y San Felipe Neri), así como en la rotulación y en la imponente efigie del Cristo de Palma, el "Coloso de San Felipe".
Podemos definir la geometría adamascada del fondo del mural como una apuesta innovadora en la cerámica malacitana, que acentúa aún más los perfiles del Crucificado y que evoca, curiosamente el altar efímero levantado para esta Semana Santa.
El rostro, perfectamente adaptado en la red modular nos muestra el contraste cromático de la sangre y la piel del Señor, que evoca una Y redentora de brazos y piernas en la superficie vidriada, descansando en una tarjeta con la advocación, un querubín y los 3 clavos.
Finalmente, en los laterales la cenefa alude a la vinculación con los templos así como a nombre de pila de familiares fallecidos.
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